
La gamificación en RR. HH. tiene un problema de reputación, y en buena parte se lo ha ganado. Los puntos en un módulo de cumplimiento no lo hacen menos aburrido: hacen que parezca una empresa que te trata como a un niño. Pero los aciertos y los fracasos siguen un patrón bastante legible, una vez que lo has visto.

Por qué funciona, cuando funciona
Debajo está la teoría de la autodeterminación: a las personas las mueven la autonomía, la competencia y la relación. Una gamificación bien diseñada amplifica las tres, y ahí está todo el truco. Una mal diseñada las sustituye por un premio externo, y la motivación que ya había se marcha en silencio.
El resto es mecánica. Un progreso que se ve activa la anticipación, y la anticipación es buena parte del empuje. Las clasificaciones trabajan sobre el estatus y el reconocimiento, y por eso son también la parte que más a menudo se vuelve en contra.

Dónde acierta y dónde falla
Suele funcionar donde participar es voluntario y el progreso es realmente incierto. En formación, donde Deloitte informó de un aumento del 46% en las tasas de regreso, y donde las rachas y el avance visible encajan con la forma en que de verdad se construye una habilidad. En la incorporación, porque quien entra quiere un mapa y una sensación de impulso. En los programas de bienestar, voluntarios por naturaleza. Y en los referidos, que ya son un juego, solo que normalmente invisible.
Falla con regularidad donde hay mucho en juego o la participación es obligatoria. En la formación obligatoria de cumplimiento, donde las insignias sobre algo que hay que hacer por fuerza suenan paternalistas. En las evaluaciones de desempeño, donde convertir una conversación de carrera en una clasificación banaliza lo que más le importa a esa persona. Y en cualquier recompensa desproporcionada respecto al esfuerzo: nada quema credibilidad más rápido que pedir mucho a cambio de una insignia pequeña.

Si aun así vais a hacerlo
Partid del comportamiento, no de la mecánica. ¿Qué estáis fomentando exactamente, y alguien lo haría también sin los puntos? Si la respuesta es no, los puntos no lo arreglan.
Equilibrad competición y colaboración, con retos de equipo y reinicios periódicos que permitan volver a entrar, porque una clasificación en la que ya nadie puede remontar deja de motivar en un mes. Haced visible el progreso, con porcentajes de avance, rachas o cosas que se desbloquean. Elegid premios que signifiquen algo, que suele ser autonomía, dominio o estatus más que un vale. Y diseñad para el segundo mes, cuando la novedad se ha ido y tiene que aguantar el diseño.
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